Mi Cuaderno de Masaje

Acerca de Mi Cuaderno de Masaje

Este cuaderno junta sábados: qué palo probé, cuánto tardó el aceite en absorberse, qué curso terminé y cuál abandoné a la mitad. Nada más ambicioso que eso.

El escritorio queda frente a una ventana que da al norte. El piso de cerámica se mantiene frío hasta el mediodía casi todo el año. En el cajón de la derecha conviven el set de palos y el frasco de aceite de almendras, y ese cajón suena distinto según cuántos palos quedaron sueltos adentro. Estas entradas las escribo generalmente los domingos a la noche, con la sesión del día todavía fresca.

Soy Florencia Aguirre, diseñadora gráfica freelance en Mendoza. No tengo formación en estética ni planes de abrir un estudio. Lo que hay acá son tres años de intentos: sets de palos comprados, alguno terminado de adorno en una maceta, un curso completado y otro dejado en el tercer módulo.

Cuando menciono un curso en estas páginas, digo si lo vi completo, si lo dejé a medio camino, o si solo miré el tráiler. Cuando algo me dejó una marca en la piel, también lo cuento, junto con cuánto tardó en irse.

Este cuaderno tiene enlaces de afiliado. Si comprás un curso o un set de palos a partir de uno de esos enlaces, me llega una comisión y a vos el precio no cambia. Solo aparecen acá cosas que abrí o usé en algún fin de semana real.

La maderoterapia facial y otras técnicas de masaje manual pueden dejar hematomas, generar sobrepresión linfática, irritar la piel o marcar capilares rotos, y tienen contraindicaciones puntuales: várices, embarazo, piel con alguna afección activa, tratamiento oncológico en curso, rosácea. Lo que escribo acá viene de mi propia rutina de fin de semana, no de un consultorio: antes de probar algo, consultá a un médico o a un fisioterapeuta colegiado y confirmá que no haya ninguna contraindicación en tu caso. Si algo te genera una reacción, cortá la sesión ahí mismo y buscá atención médica.

Más sobre mí en la página del autor.